Cambios

Publicado: 28 marzo, 2021 en crónicas de ciudad pacifico, Escritos
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Hay cosas que no cambian, ni siquiera con una pandemia de por medio; o eso por lo menos era lo que nos solíamos decir en el bar de los desahuciados, aquel bar al que solemos acudir todos los que queríamos compartir un rato con nosotros mismos y otros seres anónimos, en busca de un lugar de remanso, para entablar una buena tertulia, escuchar algo de buena música y sobre todo no ser juzgados por quienes somos, queremos ser o incluso por nuestros nombres, ya que allí cada quien adopta como quieren que le digan, real o solo para el lugar

Como muchos lugares de entretenimiento y sano esparcimiento, estuvo cerrado un par de meses, y como aquellos que no cerraron para siempre, tuvo que reinventarse para no quebrar, de manera que por un largo trimestre se convirtió en un abarrote de verduras, legumbres y granos, pero como un bono adicional y de manera clandestina le servía a su clientela uno que otro trago de licor mientras esperaba ser despachado con los nuevos aditamentos; pero la fuerza de la costumbre pudo más y con la nueva normalidad decretada, se volvieron a las andanzas y por ende tocó hacer un nuevo inventario para saber con qué y quienes se contaba, de esta manera nos enteramos que ya no podíamos volver a contar con algunos contertulios

Carlos o el hablador, caracterizado por que solo tenía una única historia que repetía cada vez que había un nuevo contertulio pero que negaba cuando alguien más se la resumía con la intención de que avanzara en ella y por fin la terminara o en su defecto guardará silencio, para así evitar que tomara a costa de sus escuchas, decidió caminar hacia otra ciudad donde no fuera conocido y poder contar con un público nuevo que le alcahueteara su historia, aunque quizás lo podríamos rastrear gracias a la tecnología, dudamos que el quisiera y sobre todo que en realidad se llamará Carlos, así que pusimos su nombre en la pared de la barra bajo el letrero de ausencia temporal.

Eduardo medio peso, famoso por su paranoia con las autoridades, al que siempre lo estaban persiguiendo por orden de su padre, un militar a esas alturas retirado, pero que según Eduardo, al que siempre le faltaba medio peso para ajustar su dosis, lo mandaba a buscar para enfilarlo en las filas y que cogiera disciplina de una vez por todas; al principio pensamos que quizás su padre por fin había dado con él y se lo había llevado para una guarnición, pero según unos punkeros a los que él había aconsejado acerca de la anarquía neo barroca post gótica o algo asi, que involucraba pepas y licor, en medio de su paranoia persecutoria salto hacia el río en medio de una creciente y poco o nada se pudo recuperar de su cuerpo

A último trago, a quien nunca le pusimos nombre y el no quiso dar el suyo la veintiunica vez que le preguntamos, y que debía su remoquete por llegar justo a la hora de cerrar el lugar y pedir un último trago como método de motivación para terminar el camino que lo separa de lugar de descanso, encontró ese último trago en unas personas que parecían de buen corazón y que le regalaron una botella de licor, pero que según nos aclaró la gente de seguridad privada del sector, eran personas que por medio de ese gesto de buena voluntad en realidad estaban haciendo una especie de limpieza social al mezclar licor con un potente veneno, presumiblemente cianuro y repartiendolo a todo aquel que estuviera mendigando un trago en plena pandemia.

Al trío de la barra, tres mujeres a las que les habíamos inventado todo pero que no sabíamos nada de nada de su vida real, salvo que siempre llegaban juntas y con trajes de cóctel como si fueren o vinieren de alguna fiesta en un club privado, especulamos que habían encontrado un mejor destino que visitar cada quince días nuestro refugio, pero un viejo recorte del periodico de la sección de judiciales nos aclararía que las tres habían sido capturadas como parte de una banda de asaltantes de residencias de lujo, y quien las veía tan amables y especiales , que llegamos a pensar que eran de los nuestros

A Panfleto, aquel ser que siempre nos mantenía al tanto de las protestas de las clases obreras, estudiantiles y sindicales, de sus recorridos y consignas y del que llegamos a especular que quizás lo había detenido la policía por agitador, nos enteramos que había sido absorbido por el mismo sistema del cual él criticaba y ahora era un empleado de una gran corporación con restricciones de movilidad y ausencia de visitar ciertos lugares de la ciudad

Hasta aquí quisimos hacer el censo de los contertulios, ya que cada vez nos íbamos llenando de más nostalgia por los ausentes, suficiente era saber que esa ciudad que conocíamos y habíamos andado tanto de noche como de día, sintiéndola nuestra y a nosotros como parte de ella, la habían cambiado seres extraños a ella, dejándonos como opción volver a apropiarnos de ella o hacer parte de esa historia no contada que se la lleva la brisa del valle.

Fiesta social

Publicado: 29 enero, 2021 en crónicas de ciudad pacifico, Escritos
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Desde que tengo memoria y tuve la edad mínima requerida para dichos eventos, evitaba como podía las fiestas sociales, muchas veces, valía como excusa el decir que no sabía bailar; otras veces aducía que estaba lesionado de un pie y que ello me impedía bailar, entonces que demas que me iba a aburrir; otras veces decía que no tenía pareja y me daba pereza hacer un mal trío, otras veces simplemente decía que no, que muchas gracias, que en otra ocasión; pero otras veces, simplemente acudía sin excusa alguna, como en aquella ocasión.

El papel a desempeñar estaba más que aprendido, simplemente cambiaba el motivo por el que se desarrollaba aquella fiesta social, mi papel era el de escuchar, opinar solo si se me pedía y evitar a toda costa bailar, para así evitar hacer el ridículo frente a las personas que entrenaban por meses para acudir a aquel tipo de eventos.

En aquella ocasión en particular, acudiría a aquel evento, por pedido expreso de uno de mis amigos de infancia y porque iríamos toda la pandilla, es decir una fiesta entre amigos y conocidos, más que todo para darle apoyo moral a aquel amigo que recién le habría propuesto matrimonio a su prometida, y sus futuros suegros, querían agasajar semejante momento con una fiesta social, para presentarlo en sociedad y aclararon que no había ningún inconveniente de que llevara a sus amigos, al fin y al cabo siempre había hablado de nosotros como amigos de infancia y jóvenes universitarios, eso sí, sin aclarar nuestras carreras para evitar prejuicios.

Como la invitación decía expresamente que que se requeriría traje de etiqueta, decidimos encontrarnos, para ataviarse como era debido, y de paso darle ánimos a nuestro amigo, que por ser tan magno el evento estaba muy nervioso, así que de a uno fuimos llegando a su casa con más de cuatro horas de antelación de la hora citada, los hombres en la casa de nuestro amigo y las mujeres, con mucha más antelación, en la casa de la novia anfitriona.

Luego de debatir si un trago era bueno para los ánimos y recibir el beneplácito del padre anfitrión, nos expusimos a la mirada experimentada de la madre y la hermana para que hicieran de nosotros unos caballeros presentables para la ocasión, se plancharón las camisas y los pantalones, a algunos incluso se les cogio el ruedo, se hicieron las corbatas, se limpio los sacos y se pulieron los zapatos, se alisaron los cabellos y se compartió la colonia, para luego de dos horas obtener un resultado aceptable y aceptar irnos en varios taxis, ya que era de muy mal gusto llegar en otro vehículo y de ninguna manera íbamos a alquilar uno, ya que iba en contra de nuestros principios y sobre todo de nuestros bolsillos.

Luego de jurar en medio de un brindis, de que pasara lo que pasara no nos íbamos a abandonar, nos dividimos en varios taxis, pedidos a la central de confianza, abordandolos en perfecta sincronización y en sepulcral silencio, cada quien entregado a sus cavilaciones, para luego de una hora de viaje, apearnos a un par de cuadras antes del destino, en la última tienda del sector, para tomarnos algo mientras esperábamos a nuestras amigas, que según información recaudada por medio de una llamada, tambien venian en camino.

Dos rones y una cerveza después, nos subimos como pudimos en los carros en los que ellas venían, para entrar todos en grupo al salón de recepción, notando para asombro nuestro, que salvo el personal contratado para el evento y siendo la hora en punto indicada, éramos los únicos que habíamos llegado, lo cual nos dio tiempo para escoger la mesa mejor ubicada, que permitía acceder de manera discreta al baño, a la zona de fumadores y por ende a una de las salidas laterales, en caso de tener que huir de afán por si el ambiente se volvía tan pesado como lo habíamos previsto.

El primero en arribar media hora después de la hora escrita en la invitación, fue el padre de la anfitriona, quien llegaría solo, tanto que esa noche había decidido manejar el su propio vehículo en lugar de utilizar el conductor, ya que segun nos conto luego de la respectiva presentación, había decidido darle la noche libre y tener como excusa el no beber para poder manejar, su hija lo apreciaria ya que en otras ocasiones habían sido varios los episodios bochornosos en los que su padre pasado de tragos habia sido el protagonista; al notar que yo era el único que no había llevado pareja, decidió unilateralmente que le ayudaria a ser coanfitrión, ayudando a ubicar los invitados, según un plano mental que él ya había diseñado, al fin y al cabo como me diría el éxito de una fiesta social es que los invitados hablen bien de ella hasta el próximo evento

Una hora después de nuestro arribo empezaron a llegar el resto de los invitados y fueron asignados a sus asientos tal como nuestro anfitrión lo había diseñado, políticos con políticos, industriales con sus pares, casados en un lado, solteros en el otro y familias en el centro de estos, un organigrama de lo más selecto de la sociedad a la cual sería introducido nuestro amigo y del cual nosotros seríamos testigos pero que de manera discreta y forma educada nos hacían saber que por el momento no éramos bienvenidos

Existen temas conversacionales, en los cuales es muy complicado fingir que se sabe del tema sin tener alguna noción al respecto, como lo son las conversaciones específicas sobre un tema, independiente de que sea sobre un proyecto habitacional o que palo de golf usar en el hoyo 8 del nuevo club que inauguraron la semana anterior, como era el tema de conversación entre los solteros, cuando fui interrumpido por una veinteañera de la que solo recordaba que era la prima de la anfitriona

  • ¿Cuál es tu tema? – interrumpió mis cavilaciones sobre la importancia 
  • ¿A qué te refieres? – me voltee para mirarla de frente y notar su metro ochenta de estatura, incluido tacones y su vestido blanco
  • No finjamos, a ambos no nos llama la atención el golf
  • ¿que te hizo llegar a esa conclusión?
  • invitame a un trago y te digo

Nos desplazamos entonces hacia la barra, eludiendo con agilidad y algo de gracia a la multitud que bailaba al ritmo de la rumba montada por el video dj, que como podía le daba complacencia a todos los géneros musicales variopintos de los invitados

  • ¿Qué deseas tomar? – le pregunté galante cuando estuvimos al frente del barman
  • Es tu dia de suerte, depende de lo que elijas para mi, será el tiempo que dure nuestra conversación
  • Un par de vodkas con naranja – me aventure
  • eso te da una hora
  • ¿y cuando se que ha terminado mi tiempo?
  • Cuando el gorila aparezca
  • ¿alguna regla?
  • Nada personal

Luego de impuesta esa regla hablamos de humano y lo divino, de series de tv, de libros, de películas, de lugares exóticos y comunes, de caminatas por la montaña, de noches de playa a la luz de la luna, de poesía y poetas, e incluso dio tiempo para hablar de política mas no de políticos, de farándula nacional y uno que otro deporte; hasta que el gorila apareció, un ser de casi 2 metros de altura con músculos creados por la disciplina del gimnasio y uno que otro estimulante, que al caminar todos se le apartaban para darle paso y con mirada de venir a reclamar el juguete olvidado que alguien más está disfrutando

  • Andres, detente – le dijo la dama apenas estuvo cerca para oírla
  • ¿quién es él?
  • mi anfitrión por esta noche
  • ¿y yo que?
  • tu como el buen muchacho que eres, darás media vuelta y seguirás en lo tuyo, ya te alcanzo

Sin mediar otra palabra, el llamado Andres dio media vuelta y regresó por donde había aparecido

  • ¿Eso me generará problemas?
  • No, pero tu tiempo a terminado – sin decir mas me beso y se fue por donde había desaparecido el gorila

De esta manera regrese a donde estaban mis amigos, algunos ya con varios tragos encima, otros con ganas de refugiarse en un ambiente más ameno para sus gustos y la pareja anfitriona que pedía un momento de calma en medio de aquel ambiente social, pero independiente de los planes que cada uno tenía en mente, no hubo tiempo de expresarlos ya que el padre anfitrión apareció y sentenció

  • Es hora de finalizar esta velada, nosotros los anfitriones por compromisos que adquirimos esta noche debemos de madrugar mañana, así que espero comprendan
  • Muchas gracias por la velada – atine a intervenir ante el mutismo de mis compañeros 
  • A ustedes gracias por venir, los espero en 3 meses en el matrimonio, en una ceremonia más privada – y sin decir más fue de grupo en grupo repitiendo que la velada llegaba a su fin
  • ¿y nosotros qué vamos a hacer? – preguntó nuestro amigo anfitrión
  • Nosotros suena a paseo – le bajó los ánimos la novia – muy a nuestro pesar toca dividirnos
  • que comience la logística – adujo una de nuestras amigas

Gracias a experiencia pasadas, casi sin hablarnos empezaron a armarse grupos por destino o cercanía de hospedaje

  • ¿te incluimos o tienes otros planes? – me dijo la recién nombrada directora de logística
  • Claro que si
  • Ya te lo haré saber
  • Mientras saldré a fumar

Mientras caminaba al sector declarado para los escasos fumadores, la directora de logística, apresó el teléfono público para empezar a pedir taxis a esa hora, que como ya eran horas de la madrugada el servicio se vuelve exclusivo y más en aquella zona de poca o nula actividad

Al estar degustando un cigarrillo mientras pensaba en lo ocurrido hasta el momento de la velada, se me acercó el gorila con una cara indescriptible que podía ser tanto que venia a poner problema o a traer una razón

  • No quiero problemas – le dije apenas lo tuve cerca
  • Ni yo – sonriendo – ¿me regalas un cigarrillo?
  • Claro toma – extendiendo el paquete
  • Uy de los sin filtro – prendiendo uno – de los que me calman la ansiedad – devolviendo el paquete y la candela
  • Disfruta – 
  • Gracias, seguire trabajando – sin mediar otra palabra regreso a sus dominios
  • Solo nos faltas tu – me interrumpió la directora
  • ¿y eso?
  • Solo pude conseguir 4 taxis y vamos con exceso de cupo
  • Dale, gracias
  • ¿que vas a hacer entonces?
  • Caminaré hasta la portería a ver si tengo mejor suerte

Lo bueno de la noche para caminar era que la lluvia no había hecho su aparición, lo que no recordaba era que de la casa a la portería había media hora de caminata, así que mientras lo hacía, dio tiempo para que mis amigos y otras personas pasarán en sus respectivos vehículos a sus destinos

Al salir de la portería y contemplar la soledad de las calles dio tiempo para pensar si esperaba a que apareciera un taxi o empezar a caminar, recordando aquel axioma del que piensa pierde, empese a caminar en medio de la noche fresca, pero solo alcance a dar unos pocos pasos cuando la luz cegadora de un carro mezcla de limusina y camioneta para luego detenerme el vehículo en sí

  • ¿para donde vas? – me saludo el gorila bajando la ventana del conductor
  • Destino incierto pero lejos de aquí
  • Acompáñame asi te devuelvo el favor del cigarrillo
  • ¿Cuál es tu destino? – mientras daba la vuelta buscando el asiento del copiloto
  • llevarme – le interrumpió una voz conocida desde el fondo
  • hola de nuevo – salude a la dama de blanco que me concedió una hora por el trago
  • ven súbete a mi lado – ordenó
  • sus deseos son órdenes – subiéndome a su lado

Por espacio de 10 largos minutos el silencio en el carro era sepulcral, ya que el conductor ni música tenía para amenizar su viaje y jornada laboral

  • ¿Está permitido hablar? – me atreví rompiendo el silencio
  • Pensé que se te había acabado el tema
  • Aun me quedan como 2 o 3 
  • Entonces guarda uno para el destino
  • ¿Recuerdame en que íbamos?
  • ¿Dónde vives? – me pregunto mientras activaba un panel que separaba y aislaba la zona del conductor de los pasajeros
  • En el sur
  • Disfruta el viaje – me dijo mientras me besaba y me pasaba de su boca una pastilla que luego pasamos con un trago de vodka

Lo siguiente que recuerdo son pequeñas fotografías en una película, que comienzan con mas besos y caricias en el carro, llegada a una casa en madera de vapor caliente, desnudarse para entrar en ella, más besos y caricias cada vez mas subidas de tono, otra mujer que se nos suma, sexo, licor, otra pastilla, sexo individual, sexo grupal, vomito, agua, un cigarrillo, vestirse, un vehiculo negro, amanecer soleado, beso con sabor a despedida

  • ¿sabes cómo llegar a tu casa?
  • Claro
  • Andando

Estar sentado frente a la puerta de mi casa buscando las llaves, llegar a mi cama, caer, sonido de teléfono

  • cuento con tu discreción
  • Claro

Sonido de puerta que se cierra y carro que arranca

  • y esa es la historia señor juez o por lo menos mi historia señor juez de mi relación con la mujer que usted me acaba de informar que apareció muerta en el solar de mi casa
  • La fiscalía descansa, no mas preguntas al acusado

Esas letras

Publicado: 15 agosto, 2020 en Sin categoría
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Andrés como todos los años, desde que recordaba, tenía como ritual reunirse con sus amigos para recordar el día que ellos llamaban el gran F. Aunque a esta celebración, ya convidaban a otras personas con el ánimo de cada vez hacer más grande la fiesta. Sobretodo les encantaba invitar a las chicas de TACÓN, un lugar de burlesque que siempre los recibía a ellos con los brazos abiertos, independiente de cuanto tuvieran en sus bolsillos, nadie fuera del círculo sabía el motivo real del Gran F. Muchos de los invitados acuden allí solo con la intención de disfrutar de una buena fiesta, Andrés como muchos otros pensaba que para qué contarlo a los cuatro vientos si el motivo real aún ocasiona más tristezas que alegrías. El único de los 5 que no compartía la visión era Carlos, pero poco o nada decía al respecto, incluso era él el que había incluido el ritual del PAN y agua, lo único que habían comido el día del gran F, los pocos que preguntaban algo sobre este ágape, se les contestaba de que era para preparar el cuerpo antes de la fiesta, igual era el punto que marcaba la subida del volumen a la música y el comienzo del baile, todos bailaban, algunos en grupo, otros en pareja, otros solos, unos con compas, otros a su ritmo, pero todos disfrutaban de la música.

Claro que ahora que Don Andrés, recuerda esa vieja historia, añade que al Gran F hay que añadirle la pequeña R, y es que si el día del gran F, o sea el día de la gran fuga que provocaron él y sus 5 amigos del matadero municipal, al liberar todo el ganado que ese día iban a sacrificar y lo liberaron lanzándolo al río, también habría que añadir que la pequeña R, fue la redada hecha por las autoridades el quinto aniversario del gran F, día y noche en el que buscaron a todos los integrantes de la banda que había tenido aquella aventura, toda una triquiñuela por los nuevos regentes del poder encabezadas por el ahora llamado Don Andrés por propios y extraños que con esa fuga de esos semovientes ocasionaron que la opinión pública se diera cuenta de que la famosa seguridad de la que tanto se jactaban era solo un sofisma y que si había sido tan fácil liberar reses en un matadero también sería fácil el salir impune de otros crímenes.

Honor, Gloria y Rugby

Publicado: 13 agosto, 2020 en ARTICULOS, Escritos
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Honor, Gloria y …

Reconozco que mi amor por el rugby no fue a primera vista, sino a los primeros golpes por allá al principio del año 1999 en la cancha anexa de la U de A, donde me dieron una breve pero sustanciosa charla sobre los valores del rugby y sus principios, antes de siquiera hablar de la ovalada y el sistema de juego. Esa charla me marcaria mucho más que los primeros tackles y handoff que recibiría y daría

Claro al principio era fácil tomar como una goma universitaria de estudiantes para estudiantes, pero ese amor por el rugby me acompañaria cuando luego me fui a estudiar al Poli, alli no habia esa estructura tan conformada por los Gatos de la U de A, pero también estaban los valores y los principios de este deporte, ese que es incluyente desde antes que la palabra estuviera de moda, con algo tan simple de decirle a cualquiera que quiera ver y probar que es ese deporte, que todos independiente del tamaño, contextura o sexo, pueden participar y aportar su grano de arena.

Antes en la cancha y ahora desde las gradas o frente a una pantalla, sigo viendo esos valores y principios que más que un lema publicitario para acompañar una marca, son valores que rigen en torno al mundo del Rugby, donde siempre se busca educar antes de juzgar, de invitar antes que rechazar, de incluir e involucrar tanto a propios como extraños.

Han pasado un par de meses y unos cuantos días, desde que se entrenaba con envases plasticos de gaseosa para no desgastar el único balón que se tenía y se reservaba para los partidos, desde el sistema motivacional de los “tejipuntos” ( en homenaje al entrenador de las llamas de Eafit), de hacer largos protocolos para reservar y prestar canchas para poder jugar un partido, el Rugby, sigue alentando y promulgando esos valores que empiezan con el Honor y la Gloria, que aunque ya hay clubes y más universidades que cuentan con esta modalidad deportiva, sigue demostrando que es más importante el compañerismo que la competición, que todos somos ganadores independiente del marcador, que por muy duro que haya sido la contienda siempre hay un tercer tiempo para limar asperezas, que lo malo se queda en la cancha y lo bueno lo replicamos en nuestro entorno, que por muy grande que sea el problema se le puede taclear, que por muy “magullados” que estemos siempre habrá ánimos para el próximo partido, que aunque en la cancha se paren quince, somos más los que empujamos, que por muchas reglas que hayan lo más importante es ir hacia adelante, que así el deporte lo hayan inventado los ingleses y que generalmente ganen los de negro se vibra igual por la pasión en cualquier idioma y que así el hermano mayor del Rugby sea mas famoso siempre primaran los valores y los seres humanos. 

El día que mataron a Santiago. aunque había sido anunciado, para todos fue una sorpresa, empezando por él, quien esperaba que fuera así, algo poético. como lo había leído meses atrás mientras se escondía, cuando le dieron el primer y a la final el último aviso de que lo iban a matar, se refugió en la única parte que él sabía que los bandidos no buscaban, en la biblioteca, ya que donde sus asesinos leyeran, a él no lo hubieran amenazado y a la final matado-

Su muerte no tuvo que ver nada por problemas con cerdos o caribajitos como él solía llamarlos, tampoco estaba relacionado con líos de faldas, amores no correspondidos, besos furtivos en el patio de atrás de la universidad a la sombra del limonero seco, tampoco se relaciona con las visitas furtivas al llamado barrio de tolerancia por compras de amor por horas o estadías en la casa del burlesque donde leen el tabaco, las cartas y las palmas de las manos

Tampoco fue una retaliación, por haber sido uno de los sobrevivientes de una masacre rural un par de décadas atrás y a estas alturas lo hubiera alcanzado la mano negra, tampoco por asistir a mítines políticos ni participar en marchas de protesta para hacer valer sus derechos como estudiante, como persona, como futuro trabajador, como humano; incluso tampoco fue víctima al encontrarse con una bala perdida en alguno de los incontables enfrentamientos territoriales de las bandas o combos por donde vivía

Su muerte como tantas otras en Ciudad Pacifico, fue por algo más inverosímil, algo más Macondiano, algo mas cerca del realismo mágico, a Santiago lo mataron por sus lecturas de cuentos infantiles, donde siempre estaba la moraleja de que un mundo mejor y feliz era posible, donde no importa donde se nacía se podía prosperar a punta de trabajo honrado y ser alguien de bien y productivo para la sociedad, en resumen a Santiago lo mataron por idealista, por decir que en esta tierra se puede vivir feliz para siempre y que soñar no cuesta nada

A las andadas

Publicado: 15 abril, 2020 en Sin categoría
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A estas alturas del encierro voluntario, donde ya se escuchan voces y se ven movimientos de que ciertas empresas desean volver a la actividad, donde ciertos grupos económicos hacen ruido para que desde el gobierno les den el aval para retornar paulatinamente a sus actividades y la economía no se vea tan golpeada, independiente que los ejemplos de otros países digan que es mejor esperar otro tiempo antes de salir de nuevo a retornar la actividad, a no como individuo también le asaltan las ganas de pensar en que hará apenas se retorne a la nueva normalidad.

Algunos más letrados y con fuentes de información adquiridos e ires y venires dirán que nosotros como país, carente de una identidad propia y que muchas veces como tantas otras, en lugar de construir o fabricar una, preferimos importar la primera que tengamos a mano y se acomode más a nuestro estilo de vida, ya sea la del llamado sueño americano así se torne muchas veces en pesadilla, el del idilio de mancomunidad de naciones pero sin rendir pleitesías ni impuestos a un reinado en decadencia y otros más soñadores hablan de la casi utópica sociedad donde rige el social capitalismo, ya que nosotros en medio de nuestro folclor de república bananera en medio de vorágines macondianas, seguiremos los mismos en las mismas y que a esto no hay quien lo salve.

Pero dejando aun lado el fenómeno de colmena, de pensar en que hará o dejará de hacer el prójimo, de que independiente de la posición social y económica que uno ocupe, se tendrán que hacer cambios reales y sustanciales para afrontar el día a día, para amenizar la noche y que el resto espere que le llegue su turno, ya que independiente de todo es bien sabido por propios y extraños de que cada día trae su afán y de noche todos los gatos son pardos, uno no deja de preguntarse mientras el insomnio acompaña silencioso en su rincón de siempre.

Al volver a las andadas, a dar esas caminatas por la ciudad de odios y amores, ¿cómo seguirá todo?, habrán cambiado mucho las cosas para los ciudadanos de a pie, esos mismos que a veces ni en estadísticas aparecen porque nunca están en casa, ya que si o si deben de salir para ganarse el sustento diario y saben de memoria la consigna que llueva, truene o relampaguee hay que salir a buscar el sustento diario.

Aún nos recordará, en caso de que aun este en el mismo puesto, el señor de la chaza en aquel puente peatonal, que consigue cigarrillos exóticos de varias partes del mundo y que a cada uno le tiene su respectiva historia, lo de la memoria de él es más importante que la mía, ya que son más de diez años de historias como si fuera Sherezada contada por Cortázar y odiaría tener que volver a empezar con el saludo escueto y el estribillo de ofrecer solo los cigarrillos más consumidos, claro esta que seria más traumático de que ya no estuviera allí ni en ninguna otra parte.

Será que al entrar, luego de cerciorarme de que aun exista aquel café bar de mala muerte y de buenas costumbres, el mesero de triste mirada y de sueños grandes que siempre conversa de literatura nacional y extranjera, o aquel otro mesero que hace domicilios de comida rápida para su cada vez más abultada clientela a cambio de un trago de lo que el cliente se esté tomando, las dos bailarinas sin contrato que siempre regalan un show a modo de entrenamiento los martes de quietud y aturdimiento, acudirán a la cita no escrita los artistas de la palabra a debatir entre tintos y aromáticas cual genero literario es mejor y se acomoda más a los cambios generacionales, acudirán también los oficinistas que de poco o nada quieren hablar mientras hacen una pausa buscando sosiego y tranquilidad, así este par no acudan en ese turno, harán turno las parejas de muda conversación buscando su rincón solitario de mesas redondas, los solitarios estarán allí en su cita para llenar crucigramas y rayar periódicos como si de esquelas no entregadas se tratara, de que se irán a quejar los hipocondriacos al sentarse en la mesa de los histéricos mientras esta la primera greca de café, que como es su ritual se debe de consumir antes de que se recaliente, no importa que se les aclare con paciencia que en las diez horas que se queden es mucho el café que se consume y se hace

Por que parte irán a pasar aquellos que necesitan ser contemplados, admirados, idolatrados pero jamás abordados, en sus maratónicas deambulaciones para poder cumplir la cuota de ego diario y que cual adicción, se sube el nivel de satisfacción en cada intervención y que saben que esta terminara cuando les llegue la contraparte o la edad no les permita el ritual.

Se seguirán tejiendo historias en los lugares donde aún existen los traganiquel, se habla en pasado mencionando terceras personas que reales o ficticias no demoran en aparecer por esos lares para corroborar esa, está, aquella historia, leyenda o anécdota de este, ese, aquel o cualquier otro, otra, indeterminado, confundido o a la moda que ocurrió, aconteció o sucedió más allá o acá de la incredulidad que pueda suscitar el adornar tanto el lenguaje para hacerse acreedor a la invitación por parte de quien escucha o lee de la próxima ronda de lo que se esté tomando, bebiendo, comiendo, hartando o simplemente degustando mientras los tiempos mejores retornan.

Las artes y los oficios como el celador de barrio en su modalidad de a pie o en bicicleta, los recicladores independientes que discuten con los habitantes de calle para que no los traten de informales, las ventas puerta a puerta, los cobros de fiados parroquiales, visitas a meretrices, amores fugaces de tarifa establecida, vendedores de carretillas variopintas, mercados de semáforos, teorías del rebusque, negocios ilusorios, promesas de curas milagrosas a enfermedades análogas en un mundo digital e interconectado

Se hará realidad en cualquier porcentaje el deseo expresado por muchos, de volver, de retornar a los abrazos y los saludos de contacto, se cambiaran de miedos reales a otros más efímeros y llevaderos, se hará un cambio de mentalidad al tener en cuenta en realidad qué es lo importante y que es lo superfluo, se tendrá conciencia de que es lo que vale la pena y de que no, será que se deja de vivir en un país con diversas realidades, será que se combina en una sola palabra las diversas categorías y clasificaciones de ciudadanos, será que en realidad y no es utopía de que entre todos como una unidad construyamos un mejor o volveremos a las andadas viejas de sálvese quien pueda y el resto ayúdenme

En estos días de cuarentena obligatoria hay mucho tiempo para pensar, pero sobre todo para escuchar y es divertido, o por lo menos así lo veo yo, el actuar de mis vecinos, sobre todo cuando vives en una época donde poco o nada es el contacto con el vecino, a duras penas un saludo por educación al encontrarse en las escaleras, en la zona común o en la tienda del barrio

Pero en época de recogimiento por efectos de el simulacro y la cuarentena las cosas cambian, entre esas cosas las normas sociales y las respuestas a ellas, también el nivel de tolerancia, la empatía y como se toman las cosas simples de la vida.

El vecino que se jactaba de tener un perro en redes sociales, pero que en la vida real a duras penas le puso atención los dos primeros meses que lo tuvo, adquirió un nuevo amor por su mascota tanto que lo saca a pasear tres veces al día y otras dos en la noche, eso si respetando la norma de los veinte minutos no vaya a ser que por pasear la chanda lo multen, o esa era la idea inicial, ya que cada vez da vueltas más largas y tiene el discurso preparado en caso de que la autoridad lo llegue a requerir, claro que es el mismo discurso que tenemos los diez osados que paseamos la mascota propia o del vecino, respetando los dos metros de distancia que alguien sugirió por que así lo había leído no me acuerdo en que parte y que demás, que si se publico, debe de ser verídico; además vaya uno a saber que pensara la gente de la policía y de espacio publico que nos observa a la distancia pero que jamas arrima como si respetara alguna frontera invisible.

Los mandados, las vueltas, encargos, transacciones que ya se le habían encomendado a aplicaciones y terceros, volvieron al hogar como válvula de escape para salir a la calle en medio del pánico generado y ataviado como si se fuera a entrar a Chernobyl, pero el cuerpo y el alma agradecen esas salidas, así haya que hacer fila de seis horas para verificar el saldo en el cajero, preguntar en las diferentes farmacias el precio irrisorio del gel antibacterial, los tapabocas y la dosis de vitamina C, ya a esta altura poco o nada importa si en realidad se quieren compra, hace parte de la nueva rutina para no caer en el desasosiego, al igual que le peregrinaje por las cuatro tiendas del barrio que siguen abriendo a pesar de que el surtido es el mismo desde que empezó la contingencia y que tienen letreros enormes de que se hacen domicilios de manera gratuita.

Antes encerrados en nuestros propios castillos de ladrillo y teja, poco o nada le prestábamos atención a lo que pasara con nuestros congéneres, ya fuera a causa del miedo, la indiferencia, el desconocimiento u otra patraña, pero ahora se tiene una cita que reúne al barrio a aplaudir, a poner música y a felicitar así sea a la distancia a aquellos héroes que no pueden parar para que el caos no reine del todo, para que el personal de la salud continúe plantando batalla al causante de la cuarentena, el personal de aseo y oficios varios que aportan sus granos de arena para evitar que proliferen otras enfermedades y dan esperanza para que cuando todo vuelva a la nueva normalidad la ciudad este bonita y presentable para aquel encuentro

Otra de las cosas que ha cambiado, ya no se critica el estado o la calidad de pijama, tanto en la cita de las 8 o en cualquier encuentro de afán en la panadería que aún atiende sin parar, salvo que ya no propicia las tertulias en sus mesas inmarcesibles, pero que en medio de buñuelos, panes, pandequesos y otros varios, van desatrasando de chisme e información no oficial ni confirmada, tan útil para alivianar el alma en casa tanta ajena como extraña, con la novedad que se incluye la salvedad de, esperemos a ver que pasa después de esta contingencia, nos toca echar chisme a nosotros, ya que Rosita y las otras empleadas de servicio domestico que eran las encargadas de renovar el repertorio a punta de café y pan, las mandaron a vacaciones obligadas, algunas con mejor suerte que otras, unas con una ayuda, otras con su sueldo y un par con sueldo, mercado y un bono en efectivo, muy diferente la suerte de Abelardo el auto denominado celador de la cuadra quien limpia todos los días con un dulce abrigo su bicicleta pero que ya no hace las rondas y por ende su bolsillo esta vacío, más no su alma , ya que le sonríe y pone conversa a cualquiera que pasa por su lado o le lleva alguna ayuda.

Ya los domingos no se lavan los carros, las motos o las bicicletas, tampoco hay espacio para jardines, ante jardines o aceras, menos las fachadas, ya que primero es la salud de la familia, por ello se han vuelto a los juegos de mesa tradicionales e inventados, volvieron a sonar los tableros de parques, ajedrez y damas, las mesas al compás del dómino y el rummy Q, cartas y naipes van y vienen para combatir al tedio, a la angustia y a la zozobra, se comparten juegos digitales, se inventan nuevos juegos y se desempolvan viejos, se alternan las reglas o las normas, todo es valido dentro de las reglas establecidas en casa

La tolerancia es un asunto que se anda moldeando de a poco por estos días, salvo por los hijos malcriados que le faltan al respeto a las personas mayores, a los cuales se les hace saber por medio de gritos elevados en cuatro paredes que su actitud no es la mejor y se le abona varias sugerencias de corrección de conducta, independiente de que si el que la profesa la aplica en sus aposentos o no, claro esta que el que se lleva más sugerencias es el primogénito de la vecina quien nos deleita bronceándose en su terraza con gestos de indiferencia hacia su nutrida y variada fanaticada

Tiempos inciertos y de duración volátil en esta cuarentena, donde disminuyen ciertos indices del día a día pero que aumentan otros como la violencia intrafamiliar, la intolerancia esta a flor de piel y cualquier detalle por insignificante que sea arma un polvorín en casa, ese lugar al que muchos aún llamamos un refugio seguro de las adversidades, incluso de los vecinos en cuarentena que sacan o hacen notar cada vez más el porqué no todos socializamos con los vecinos del barrio.

Minientrada  —  Publicado: 2 abril, 2020 en ARTICULOS, Escritos
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De cuarentena

Publicado: 27 marzo, 2020 en ARTICULOS
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En la sabiduría popular y las tertulias de esos lugares de poca alcurnia y casi ningún renombre, donde las historias siempre tienen algo más de realidad que de querer impresionar a alguien, y en esta época de cuarentena recordé que días atrás al analizar lo que ocurría en China, se decía que en nuestra bella patria nunca había ocurrido algo de esa manera, que siempre en el contexto local se había hablado de llegar a dicha situación. Pero como esas grandes epidemias nunca habían llegado a la ciudad, a las murallas de los ricos y poderosos que eran los que tomaban esas decisiones siempre se había dejado en los titulares olvidados de la prensa roja y en la amarillista, estadísticas más para engrosar los libros pero que en la acción nada se había hecho

Un hecho puntual fue el recordar cuando el estado renuncio a realizar el mundial de futbol, argumentando que con ese dinero se harían carreteras, hospitales y se enfrentaría el problema del dengue que azotaba gran parte del territorio nacional rural, pero a la hora de la verdad, solo un hecho ocurrió, no hubo mundial de futbol, atención general del público fue desviada hacia la toma del palacio por un grupo guerrillero y la tragedia de Armero, y aunque el dengue siguió, ya no era noticia de carácter nacional, como tampoco los brotes de sarampión, viruela, la Enfermedad Diarreica Aguda o EDA, ya que todo fue opacado luego de ese par de sucesos por una época sangrienta denominada la guerra de los carteles de la droga, y así como en otras épocas anteriores donde toda la atención del público era dirigida hacia un hecho puntual, llámese época de la violencia bipartidista, la guerra del contrabando, el auge marimbero o la guerra de los carteles, siempre se ha usado el mismo truco, montar un espectáculo para desviar la atención de lo realmente importante.

Ahora que estamos en una cuarentena declarada a nivel global, nuestro terruño no fue indiferente y se unió a esta iniciativa, en el futuro se juzgara si fue oportuno o algo oportunista, razón por la cual es el tema más relevante del que se habla en redes sociales y medios de comunicación, quitándole importancia a otros temas que en el ámbito local también sean importantes, como el asunto de las muertes de los líderes sociales, la falta y ausencia de los servicios públicos básicos, la eterna compañía de la corrupción tanto a pequeña como a gran escala, las promesas políticas incumplidas que se convierten en paisaje, las epidemias por cuestiones de salud precaria y condiciones higiénicas que se supone solo existen en el papel, la situación de los migrantes, tanto los internos como los venidos de otros países, que independiente del nombre con el que se les clasifique, sea la de desaparecidos, migración urbana, falsos positivos o situación política inestable, en fin un sinnúmero de historias y panoramas que son eclipsados por un fenómeno global que nos hace olvidar las historias locales, esas que son tan importantes para aquello de la identidad propia.

Visto desde otro punto de vista y sin desconocer que todo lo provocado por el virus COVID – 19 o Coronavirus es algo para tener muy en cuenta, es una buena cortina de humo que le sirve a la política tradicional colombiana para arreglar caja, desviar atenciones no deseadas de problemas que han salido, para apagar uno que otro escándalo político y dilatar más investigaciones en proceso a las que como por variar se le vencerán los términos, al fin y al cabo aquí la realidad siempre superara y con creces a la ficción, dejando que esas historias que parecen inverosímiles, llenas de realismo mágico que se debatirán en bares, cantinas antros y lugares de menor renombre al son que traiga la noche y el afán del día

T Q Busco

Publicado: 20 diciembre, 2019 en Escritos
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T Q Busco

Deambulo lanzando miradas largas hacia arriba y hacia abajo, buscando un poco de vida, un poco de actividad, un poco de acción, mis estrellas no responden, mis demonios se esconden, haciéndome dudar más de ese destino que hablan que está preestablecido y escrito.

Busco tu risa para alumbrar mi camino, pero se esfuma tanto de mis ojos como de mis recuerdos, esos recuerdos tan lejanos y arcanos, pero de cuando en vez necesitan ser regados para que florezcan

Veo tu rostro y siento tu presencia en diversas formas que traen tanto las sombras del día como las formas de la noche, el silencio me acompaña como si regara rastros de arena tras los cuales volveré para construir etéreos esperando que vengas a ellos y te vea así sea a lo lejos

Te busco saltando entre sueños, en conversaciones de propios y extraños, en canciones que evocan otros tiempos y otras épocas, en representaciones ajenas que se hacen propias y entrañables, en quimeras, fabulas y sortilegios, en oráculos y detectives, en poetas y letrados, cuenteros, teatreros y arlequines, juglares e incluso en las verdades de los borrachos y los niños

Hablo con el viento por si te ha llevado le susurro a la lluvia por si te ha acompañado, con el calor que quizás te ha abrasado, voy al bosque viejo por si has pasado por allí como en otrora, el mutismo de hadas, duendes y magos que junto con los elfos, orcos y enanos me hacen dudar de su existencia

Ya no sé que dirección tomar, que lugar conocido rebuscar, que paisaje volver a mirar, será la montaña, la sierra, el desierto, la sabana o la playa; sigo huellas, rastros e indicios, persigo sendas y subterfugios, tanto es así que quizás la suerte no vino conmigo

….Y te busco, te busco tanto, que ya he olvidado que es lo que de verdad busco, a ti, a mí, a esos bellos recuerdos o a ese bello futuro porque es incierto

Nadie

Publicado: 2 julio, 2019 en crónicas de ciudad pacifico

Por cuestiones laborales y debacles personales he conocido desde los lugares más exclusivos de la ciudad hasta antros que no aparecen en guías y se debe entrar con acompañante, al fin ya al cabo en los dos extremos de la línea las reglas son similares, entrar con invitación o recomendación y alguien que lo presente a uno en el sitio.

En un lugar exclusivo la vi por primera vez, mientras yo usaba el uniforme del trabajo consistente en jean botas y una camisa polo contramarcada con el logo, ella iba ataviada con un traje de una pieza que hacía resaltar más su atlética figura y su estatura de metro setenta, su cabellera mona y sus claros ojos verdes, una figura llamativa pero que allí hacia todo el esfuerzo por no llamar mucho la atención, lo cual consiguió hacer muy bien para los invitados pero no para la fuerza laboral siempre atento a todos los detalles.

En el antro de confianza y buenas costumbres la volví a ver, su beldad aunque disfrazada de jeans rotos, camiseta monocromática y tenis raídos, no dejaba de atraer a personas que la rondaban, y quizás hubiera pasado algo más, pero las reglas del antro son estrictas y todos queremos pasar anónimos, así que al menor asomo de entablar conversación con alguien extraño, se le sugiere que abandone el lugar y busque un lugar más propicio para ello.

  • Te he visto en un par de lugares – me abordó ella a la salida del antro mientras amainaba un poco la lluvia para caminar a otro puerto.

  • Quizás sí, a menos de que me estés confundiendo con alguien más.

  • No suelo hacerlo.

  • Que bien por ti.

  • ¿Para donde vas?

  • A continuar la noche, aún es muy joven.

  • Conozco un sitio y me gustaría que vinieras.

  • Hoy no soy bueno hablando.

  • No lo tienes que hacer

Emprendimos camino, acompañados por el silencio, en mis pensamientos estaba que ese acento no era de por estos lares y que quien sabe que quería realmente, pero ella respeto el trato de no conversar y cada quien iba en sus pensamientos y elucubraciones

  • Tu no eres de por aquí – le dije apenas nos paramos al frente de una puerta metálica de una casa de dos plantas

  • y ¿quién lo es? – mientras tocaba con una clave la puerta

  • Debes de tener un par de historias al respecto

  • Si sabes guardar secretos y tienes paciencia te las cuento

  • Me parece bien

Entramos por un pasillo iluminado por elaboradas antorchas que dejaban entrever al final otra puerta metálica, más reforzada que la anterior

  • soy Victoria y traigo compañía – esbozo con un acento alemán

al abrirse la puerta se pudo divisar una especie de gran salón con mesas de madera y sus respectivas sillas, varias personas conversaban en tono moderado mientras fumaban y bebían al son de una música a bajo volumen, solo un par de cabezas se giraron a mirar quien había llegado, pero sin comentario alguno se volvieron a enfrascarse en sus asuntos

Llegamos a una mesa que ella o Victoria escogió, en la cual había una tableta, ella presionó un par de cosas en ella, se sentó, invitándome con un gesto a hacer lo mismo, lo cual hice mientras miraba el resto del lugar

  • Bienvenido al Gulag – me expreso al sentarme

  • Gracias por la invitación

  • Tienes derecho a una sola pregunta – me dijo coquetamente mientras se mordía el labio – hasta que llegue el pedido

  • ¿De donde es tu acento? – le solté casi sin pensarlo

  • De Europa del este – me alcanzó a decir mientras llegaba el pedido traído por una mesera vestida solo con un delantal de dril

Hasta que anunciaron por unos parlantes que ya eran las seis de la mañana, hora local, permanecimos bebiendo una rara infusión que tenía café, fumando y contemplando el lugar, pero sin dirigirnos la palabra, salvo un par de miradas de cuando en vez, luego nos despedimos con un beso a la salida del lugar, cada quien cogiendo su propio camino

Había algo en ella que me generaba desconfianza, pero no sabía muy bien explicar el qué o el porque, solo me provocaba esa sensación, pero para qué votar escape si probablemente no me la volvería a encontrar, eso me dije un par de veces pero la vida y la ciudad tienen otros planes

Me la volví a encontrar en otros eventos de ciudad y en otros antros, cada vez que me la presentaban, ya que fingimos mutuamente que nunca nos habíamos visto, siempre se presentaba como Victoria y añadían que hablaba poco español ya que acababa de llegar a la ciudad procedente de Alemania, Croacia, Checa o algún otro país de Europa del este y que de español poco o nada sabía o entendía, esa presentación solo hacía aumentar mi desconfianza pero de argumentos poco o nada, era el centro de atención independiente del lugar y su proceder siempre era el mismo, sonreír y dejar que la presentaran, estirar la mano a manera de saludo y un pico por cada mejilla, de resto pasear su mirada por el lugar como quien está allí por primera vez y tomarse un par de cervezas

Hablando de cervezas fue el primer detalle y argumento que fue a parar a mi desconfianza hacia ella, ya que es de saber que los alemanes son grandes productores y consumidores de cerveza de calidad, pero la cerveza predilecta de Victoria, era una cerveza ligera de producción nacional, tan suave que se le apodaba popularmente Agua, y ella en una noche no pasaba de 3 y añadía que no tomaba más porque trabajaba al otro día

  • ¿Porque me miras así? – me interpelo una noche que volvimos a coincidir en una barra de bar

  • Buenas noches Victoria – salude afable – ¿así como?

  • Con desconfianza

  • Te miro normal, a duras penas te distingo solo por tu nombre

  • No me miras normal, te he visto y me miras diferente que a muchas otras personas

  • Será porque eres mujer

  • No mientas

  • Aparte de todo porque te interesa como te miro

  • Porque eres muy observador y detallista

  • ¿Algún problema con ello?

  • No te metas donde no has sido invitado – saliendo del lugar

Me disponía a seguirla pero el administrador del lugar me hizo un par de señas

  • ¿Que hago con tu pedido? – me pregunto al llegar a su lado

  • ¿Cuál pedido?, lo que he pedido me lo he consumido

  • Acá te dejaron pago una jarra de café y un paquete de cigarrillos

  • ¿Y quién es el benefactor?

  • Sabes que no lo puedo decir, así que ¿te los entrego o los guardo para otra ocasión?

  • Dosificarlos para hoy

Me senté nuevamente a disfrutar de la noche y el producto, sin querer pensar en quién era el benefactor, aunque todo parecía indicar que era Victoria, la experiencia me decía que mejor esperar que apareciera, ya nadie hace nada por nada; no fue mucha la espera, al cabo de media hora se sentó en mi mesa un tipo el cual se hacía llamar Don Giovanni, en alusión al personaje literario similar a Don Juan, en resumen un conquistador

  • ¿Que tal la noche? – me soltó a modo de saludo

  • ¿En que te puedo ayudar?

  • No te andas con rodeos, asi que ire al grano

  • te lo agradeceria

  • Me interesa tu amiga Victoria

  • No es mi amiga

  • pero te he visto hablando con ella un par de veces

  • lo que menos hacemos es hablar – le dije mientras me paraba – una buena noche

  • ¿quien eres tu para ignorarme?¿quien te crees? – iracundo

  • No me creo, soy – sonriendo – soy nadie

Lo que faltaba para esta ciudad paranoica, que un don Juan le pidiera favores a un don Nadie, y que en este caso fuera yo, eso solo trae problemas, de esos que terminan en los grandes titulares de la prensa roja y si no estaba para conversar menos estaba para ser protagonista de un titular de prensa

  • Oye tu, chico silencioso – me extrajo del pensamiento una voz femenina conocida

  • Ahora que quieres Victoria – exprese sin voltearme

  • ¿Qué le dijiste al don juan?

  • Nada

  • Me parece bien, tu silencio ya lo compre con café y cigarrillo

  • mi silencio vale más que un café y un paquete de cigarrillos

  • eso lo veremos

Después de ese encuentro en el callejón , deje de conversar con Victoria y de ver a Don Juan por un largo tiempo, casi más de un año, solo me los encontraba de vista en los lugares de trabajo y salvo por una sonrisa a manera de saludo, no hubo mayor contacto o interés de conversación

  • Hey Nadie – sentí que alguien me gritó una voz conocida a la salida de un teatro – ¿Quieres continuar con la historia?

  • Es un buen plan Victoria

  • Pero existe una condición

  • ¿Cual es?

  • Guardar silencio

  • Piensa en algo VIctoria, con este perfil ¿quién me va a creer algo en caso de que quisiera contar algo sobre ti?

  • Quiero estar segura

  • Recuerda que tu eres la chica popular y yo soy Nadie

Luego de la temporada invernal, época donde muchas personas se refugian en sus guaridas, casas o fortalezas, la gente vuelve a su rutina

  • ¿Que hiciste Nadie? – me estrujo con furia Don Juan

  • Calmate Juan, ¿cual es tu rabia?

  • Hiciste deportar a Victoria

  • porque dices eso?

  • llevo toda la temporada invernal buscandola y no la encuentro

  • y eso que tiene que ver conmigo?

  • un letrero en su camerino “Nadie me hizo huir”

  • NO me hagas reir

  • no es gracioso – alzando un pesado bastón de hierro – habla o te aplasto

  • Cálmate – le sonreí, mientras prendí un cigarrillo

  • como quieres que me calme si espantaste a la alemana

  • por sencillas razones, la primera es que para ti era un cromo más en tu álbum

  • no digas eso – me interrumpió – era la indicada, era el amor de mi vida

  • lo segundo es que ella era muchas cosas menos alemana

  • me quieres destruir acaso?

  • para nada

  • Entonces quien eres tu para saber esos detalles

  • Nadie y nadie sabe muchas cosas